Mis abuelitos: 

El legado de una pareja Inolvidable

 

Mis hermosos Abuelitos

Desde que tengo uso de razón, recuerdo la imagen de mis abuelitos tomados de la mano, como dos enamorados adolescentes. Siempre se apoyaban el uno al otro, compartían sus logros y se consolaban en las dificultades. Pero su relación no se limitó solo al amor romántico, también eran una pareja que se complementaba en todos los aspectos, y su unión fue una fuente de valores y enseñanzas para todos nosotros. Fueron un ejemplo de honestidad, respeto, trabajo duro, generosidad y compromiso con los demás, para todos nosotros.

La generosidad era una de las virtudes más destacadas de mis abuelitos. Con frecuencia abrían las puertas de su hogar para recibir a familiares, amigos y vecinos, y nunca faltaba una palabra amable ni un plato de comida para compartir. Para ellos, la familia era lo más importante, y siempre estaban dispuestos a hacer lo que fuera necesario para apoyar a quienes los rodeaban, ya sea brindando un consejo sabio, prestando una mano amiga o simplemente escuchando con atención.

Con nosotros, sus nietos, su relación era excepcional. Nos brindaban amor y cuidados mientras nos enseñaban con sabiduría. Siempre estaban dispuestos a escuchar nuestras preocupaciones y aconsejarnos con paciencia y dedicación. Y, por supuesto, siempre tenían mucho amor y respeto por nosotros.

  

 

Mi Abuelito Pancho


Mi Abuelito Pancho


Mi abuelito Pancho fue una persona extraordinaria cuya vida estuvo marcada por el sufrimiento y la adversidad. Desde su nacimiento, tuvo que enfrentar una dolorosa realidad: su padre fue asesinado en Jalisco poco después de su nacimiento y su madre tuvo que dejarlo al cuidado de un pariente donde nunca se sintió parte de la familia.


Años más tarde, cuando mi abuelito ya era adulto, su tío lo llamó para entregarle el dinero que le correspondía por todo el trabajo que había hecho durante su infancia. Pero en lugar de guardar ese dinero para sí mismo, mi abuelito decidió utilizarlo para cumplir su sueño de reunirse con su familia y les compró una casa a su mamá y a su hermana. Este gesto de amor y generosidad demuestra la enorme bondad de mi abuelito.


Además, la vida de mi abuelito estuvo llena de historias fascinantes. Él fue boxeador y llegó a ser reserva del equipo Atlas, lo que siempre me pareció increíble. A mi abuelito Pancho le encantaba ver boxeo por televisión, y aunque a mí no me interesaba mucho, siempre lo acompañaba y disfrutaba viendo las peleas a través de sus ojos. Era increíble ver cómo se emocionaba con cada golpe y cada movimiento en el ring.


Una anécdota que siempre recordaré de mi abuelito es cuando me llevó a su cuarto y me mostró un par de chocolates que tenía guardados en su escondite. Me dio uno de los chocolates y me dijo que yo era su consentida y que no se lo dijera a mis primos. Pero más tarde descubrí que él hacía lo mismo con todos sus nietos, y cada uno se sentía especial y consentido por él.


Hoy, mi abuelito ya no está con nosotros, pero su legado de amor y generosidad sigue vivo en nuestros corazones. Él fue una persona que nos enseñó el valor de la familia, el amor y la humildad. Y siempre será un héroe para mí, un ejemplo a seguir en la vida. El más cariñoso.

 

Abuelita Anita


Abuelita Anita (la más hermosa)


 

Mi abuelita Anita era una mujer de una belleza inigualable. Además de su aspecto físico, ella tenía un carácter decidido y siempre tenía la última palabra en casa. Era muy cariñosa con cada uno de sus nietos. Recuerdo que siempre estaba leyendo, y creo que de ahí heredé mi amor por los libros. Solía leer todo tipo de obras literarias, y cuando tuve la oportunidad de cuidarla una noche en el hospital, me pidió que le leyera uno de sus libros favoritos, "El retrato de Dorian Gray". Fue un momento muy especial para mí porque hablamos mucho, reímos juntas y disfrutamos de la lectura.

 

Además de su amor por la lectura, mi abuelita Anita tenía un gran aprecio por los valores familiares y las tradiciones. Cada año, esperaba con gran emoción la llegada de la Navidad, una época en la que nos reuníamos como familia para celebrar el nacimiento del niño Jesús. Ella se encargaba de preparar la cena navideña y de decorar la casa con luces y adornos. Para mi abuelita, la Navidad era una ocasión especial para estar en familia y compartir momentos únicos e inolvidables.


Me encanta esta foto
Mi abuelita con mi papá



Otra tradición importante para mi abuelita era la celebración del Día de la Independencia de México el 15 de septiembre. Ella sentía un gran orgullo por nuestras raíces mexicanas y siempre buscaba la manera de celebrar esta fecha con gran entusiasmo. Para mi abuelita, el Día de la Independencia era una ocasión para honrar a nuestros héroes nacionales y sentirnos orgullosos de nuestra cultura y tradiciones.

 

Mi abuelita Anita realmente valoraba las tradiciones familiares y siempre se aseguraba de que se celebraran con todo el cariño y la alegría que merecían. En especial, la Navidad era una época muy especial en la que todos sus nietos eran recibidos con los brazos abiertos y se les hacía sentir muy importantes, sin importar su edad. La cena se servía a la medianoche y el árbol de Navidad estaba decorado con gran esmero, al igual que el nacimiento, que era grande y hermoso. En el árbol de Navidad había regalos para cada miembro de la familia y, por supuesto, para cada uno de los nietos, incluso si no podían asistir a la cena. La encargada de anunciar y entregar los regalos era mi tía Mayra y después de la entrega, todos esperaban con ansias los abrazos y todos queríamos ser los primeros en abrazar a mis abuelitos. Sin duda, eran navidades llenas de amor, cariño y tradición que tus abuelitos siempre se encargaban de mantener vivas en la familia. Por otro lado, mi abuelita Anita amaba las rosas y se dedicaba a cuidarlas con cariño, también tenía un gran amor por los canarios y cana año nos reuníamos a ver el desfile del tazón de rosas.

Mi abuelita Anita siempre será recordada como una mujer hermosa, fuerte y amorosa. A través de su pasión por la lectura y su gran corazón, dejó una huella imborrable en mi vida y en la de toda mi familia.

Aquí yo, la más afortunada.
  La primera en darle el abrazo a mi abue
Mi hermano Erik esperando su turno muy paciente 

Todos Esperando la entrega de los Regalos

Yo y mi abue
Aquí  mi abuelita se había caído por las escalera
 por eso se veía un poco cansadita .


Mis abuelitos siempre fueron muy importantes para mí y dejaron una huella imborrable en mi corazón. De pequeña, era muy tímida y reservada, y sentía mucha vergüenza al expresarme. Sin embargo, siempre me sentí cómoda y segura con mi mamá Naty y mis abuelitos, quienes me protegían y aceptaban tal y como era. Nunca trataron de cambiar nada en mí, sino que siempre me mostraron mucho amor y cariño.

   

El tesoro más valioso de nuestra familia.
Mis Abuelitos


Mi abuelita Anita y mi abuelito Pancho fueron la mejor pareja que he conocido. Siempre estuvieron juntos, apoyándose mutuamente en todo momento. El lema de mi abuelito era simple: "si ella es feliz, yo soy feliz". Él siempre trataba de complacerla en todo, y siempre la veía con ojos de admiración y amor.

 

Donde hay amor hay vida

Desde que era pequeña, me encantaba pasar tiempo con ellos., cada vez que podía, iba a visitarlos y siempre me recibían con una sonrisa y una alegría contagiosa. Juntos íbamos a todas partes porque siempre tenían invitaciones a comer.


Me encantaba ver su rutina de pareja. Todos los días se levantaban temprano, bajaban juntos para encender la televisión y ver las noticias mientras desayunábamos. Siempre había risas y pláticas sobre cualquier tema, desde las noticias del día hasta algo gracioso. Nunca los vi pelear ni distanciarse. Siempre estaban juntos y con mucho amor el uno para el otro, y jamás los escuché hablar mal de nadie. Siempre hablaban cosas bonitas de la gente.


En la cena, regularmente cenábamos pan dulce con chocolate mientras ellos bebían café. Recuerdo que mi abue Anita siempre decía "me sobró café" y agarraba más pan. Tenían una complicidad única y especial.


Desafortunadamente, después de que falleció mi abuelito Pancho, mi abuelita Anita murió de amor, así lo veo yo. Fue una suerte haber convivido con personas tan extraordinarias como ellos.

 

Cuando la felicidad del otro es tu felicidad, eso es amor


En conclusión, mi experiencia con mis abuelitos ha sido una de las más valiosas en mi vida. Gracias a ellos aprendí el valor de la familia, el amor incondicional y la importancia de mantener una relación saludable y feliz en pareja. Cada uno de ellos tenía sus propias pasiones y pasatiempos, y siempre me gustó pasar tiempo con ellos y aprender de sus intereses. Aunque ya no están físicamente presentes, su legado de amor y respeto mutuo sigue vivo en mi corazón y en el de toda mi familia. Siempre estaré agradecida por el tiempo que pasé con ellos y por las lecciones que me enseñaron.



Boda de mis abuelitos.
La mejor manera de sentir que la vida es hermosa es el amor.


Ya casados con mi papá y mi tío Javier 



Mi Abuelito con la primera generación de sus nietos
(yo solo me podía vestido para complacerlos este que traigo me lo compraron mis abuelitos)



Mis abuelitos con sus nietos, en está foto mi abuelito Pancho sorprendido que estuviera participando en la foto, porque no me gustaban las fotos, y terminando la foto me dijo que le dio mucho gusto que participara en la foto con todos mis primos y mis hermanos. 


Gracias abuelitos por todas las enseñanzas y valores y sobre todo por todo su amor y cariño que me han transmitido. Su legado siempre vivirá en mí y espero ser capaz de honrarlo en mi vida. Los amo y los extrañamos muchísimo.



Comentarios

  1. Gracias por compartir, en efecto su amor lo llevamos muchos en nuestros corazones!.

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  2. Que increíble historia güera, me encantó la vida que llevaron tus abuelitos, el amor que se tenían entre ellos y además profesaban a sus nietos.

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