La Navidad
Recuerda que la Navidad no es
regalos, comidas, bebidas, bailes. Es mucho más que eso. Es el amor de Dios que se manifiesta en perdonarse
unos a otros, darle más vida al espíritu, y estar más unidos en familia.
La Navidad, más allá de ser un
periodo de tiempo de vacaciones o del negocio de la mercadotecnia y el
consumismo han provocado que se distorsione el significado de la navidad en el
que otros la han convertido, tiene un significado y un sentido diferente: La
Noche Buena y La Navidad, representan las 24 horas más importantes de cada año,
son las 24 horas más fantásticas,
asombrosas y mágicas de cada año, pues
en ellas, durante ese escaso periodo de tiempo, se concentran nuestros mejores
deseos y nuestras mejores intenciones, ¡¡sinceras y verdaderas!!. Sale de
nosotros lo mejor que tenemos dentro y, además, queremos compartirlo con todos
los que nos rodean.
En la navidad podemos hacer
una reflexión de un año más en la vida de cada uno y cuantas cosas se aprenden
en un año bien aprovechado. Nos encontramos a punto de cerrar un ciclo, y con
él todo quedará en el pasado, por eso es tiempo de que meditemos: ¿Cuál fue
nuestra siembra?, ¿Que recogimos? ¿En que invertimos nuestro tiempo?
Durante La Navidad se respira
un aire de bondad, generosidad, compañerismo, familiaridad, que durante el
resto del año apenas se da. La Navidad, para muchos, es un periodo de tiempo
entrañable. Para quienes tenemos familia y comida en nuestras casas,
representan unas horas de bienestar maravilloso que nos llena de alegría y
felicidad, desearíamos que no hubiera guerras ni que a nadie le faltara nada…
Y, además, nace en nosotros el deseo más sincero que llevamos dentro y que a
veces se nos olvida, el de querer compartir. Momento, durante el cual, experimentamos esa magia, aunque muchos no entiendan el sentido que tiene todo ello y
qué representa en cada uno de nosotros “La verdadera Esencia” de la Navidad.
También hay quienes no tienen
familia ni comida en sus casas, o quienes han pasado por un proceso doloroso,
la pérdida de algún ser querido, y la Navidad se convierte en algo menos
bonito… Quienes no sienten el afecto de ningún ser querido o no tienen nada que
llevarse a la boca… Quienes, por algún motivo, se sienten vacíos… La Navidad,
como casi todo en la vida, tiene dos caras.
Hace ya unos cuantos años
nació una persona por el cual, cada año, celebramos la Navidad. Éste, vino al
mundo a explicarnos en que debía consistir esto de vivir. Nos vino a traer el
mensaje más simple, pero a la vez complicado, que el hombre puede llegar a
entender, el significado y el sentido del amor.
Siendo un concepto tan difícil de entender y de explicar cómo el Significado y
el Sentido de Dios pues, de hecho, significan lo mismo, son lo mismo.
Cada cual lo siente e
interpreta a su manera, pero si algo tengo claro, es que el amor es el motor
que mueve al mundo, de nuestras vidas, es nuestro motivo para levantarnos cada
día y del significado y sentido que la vida tiene para todo ser humano de éste
planeta, independientemente de su religión, color o condición. Da igual en que
parte del mundo vivas, en qué creas o de qué color seas, que todos,
absolutamente todos, llevamos dentro ese sentimiento único de amor, y es ahí donde
se fundamenta y nace esa verdadera magia de las navidad. Durante esas escasas
horas, de cada año, se manifiesta en nosotros, para que, de alguna forma,
entendamos el verdadero significado del mismo. Seamos más unidos y compartidos
y seamos puro amor.
Simplemente, que mi deseo de AMOR se extienda cada día un poquito
más en cada uno de nosotros. Es el mensaje que para mí
representa ésta fecha y que quisiera hacer extensivo a cada uno de nosotros. Por
un mundo más unido y más amoroso. Y porque ninguna religión ni político nos
separe… Porque ninguna causa nos aleje del AMOR.
Porque permanezcamos cada día más unidos. Y porque La Unión, haga La Fuerza.
Hoy, recuerda que eres el
mundo. Y si quieres que éste cambie, el cambio comienza por uno mismo. Aquello que vemos en las
noticias no es más que el reflejo de ese mundo que hemos construido. Es tiempo
de asumir la responsabilidad y tomar acción. ¿Qué podemos hacer para contribuir a la paz del mundo? Lo
mismo que podemos hacer por nosotros mismos.
Hoy, preguntémonos cuántas
veces hemos sido compasivos y tolerantes. Observemos cuál ha sido nuestra
actitud al defender nuestras razones, cuántas veces pudimos expresar gratitud y
la dejamos pasar, incluso con aquellos que tuvieron alguna actitud que nos
disgustó. Detengámonos y observemos cuándo hemos usado el amor y cuándo el
miedo, en los últimos días. Que el mensaje de la navidad sea para todo el año.
Si alguien no entiende el
sentido de La Navidad, ni cree en la magia, ni conoce el significado de Dios o
lo que Jesús trataba de explicarnos, ni porqué debemos celebrar la Navidad,
simplemente, que se deje llevar por el sentimiento que a todos, en una noche
como la de navidad, nos debería llevar a la unión: EL AMOR.

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